En principio, una persona se endeuda cuando tiene alguna necesidad que cubrir y no dispone del dinero en ese momento. Claro, una cosa es necesitar una cirugía de emergencia y otra muy distinta comprar algún cachivache que en realidad no se necesita. Es importante recordar que endeudarse siempre constituye, en todos los casos, una reducción del poder adquisitivo porque, además de devolver el dinero, es usual que deba pagar algún tipo de interés por él.
Normalmente, una persona debería gastar solo aquello de lo que dispone y endeudarse solo por un monto que sea capaz de devolver. En ese sentido, endeudarse es como ahorrar, pero al revés y por eso también es más caro.
¿Endeudarse Es Bueno O Malo?
Lo primero que debemos aclarar es que endeudarse no es ni bueno ni malo por sí mismo. Todo depende de cómo se maneje y para qué se utilice. Imagina que tienes una excelente idea de negocio, pero te falta el capital para ponerla en marcha. Si decides endeudarte para financiar ese proyecto, podrías estar acelerando tu camino hacia la libertad financiera. Eso sí, el éxito de este endeudamiento dependerá de si has hecho un análisis detallado del retorno que esperas generar con esa inversión.
El problema surge cuando no diferenciamos entre deuda buena y deuda mala. La deuda buena es aquella que usas para adquirir activos o generar ingresos futuros, como la inversión en una maquinaria que aumentará la productividad de tu negocio o en una campaña de marketing que atraerá más clientes. Por otro lado, la deuda mala es la que adquieres para cubrir gastos corrientes o para financiar lujos que no te generan un retorno.
Entonces, volviendo a la pregunta inicial: ¿endeudarse es bueno o malo? Si la deuda se utiliza de manera estratégica, puede ser una herramienta poderosa para alcanzar tus metas financieras. Sin embargo, si la tomas sin un plan o para cubrir gastos del día a día, puedes encontrarte en una situación en la que la deuda te asfixie.
Deuda Buena vs. Deuda Mala: ¿Cuál Te Conviene?
La clave para entender si endeudarse es bueno o malo radica en la diferencia entre ambos tipos de deuda. Veamos algunos ejemplos para ilustrar esto:
Deuda Buena: Pedir un préstamo para adquirir un local comercial que te permitirá expandir tu negocio. Aquí, estás invirtiendo en un activo que generará ingresos a largo plazo y aumentará el valor de tu empresa.
Deuda Mala: Endeudarte para financiar vacaciones o comprar un automóvil de lujo que no necesitas. Estas son compras que no generan ingresos y que, en cambio, incrementan tus gastos sin ofrecerte un retorno financiero.
El uso de la deuda buena te permitirá hacer crecer tu negocio más rápido y aprovechar oportunidades de mercado. En cambio, la deuda mala puede llevarte a una espiral de pagos interminables, afectando negativamente tus finanzas y tu calidad de vida.
Cómo Saber Si Es Un Buen Momento para Endeudarse
Antes de adquirir cualquier tipo de deuda, pregúntate lo siguiente:
¿Para qué necesito este dinero? Si es para inversión en activos que generen ingresos, la deuda puede ser una opción válida. Si es para cubrir gastos operativos sin un plan de ingresos claro, mejor reconsidera.
¿Puedo pagarla? Evalúa tus flujos de efectivo y asegúrate de que puedes hacer frente a los pagos sin poner en riesgo otras áreas de tu negocio.
¿Qué tan costosa es la deuda? Compara las tasas de interés y revisa la letra pequeña. Una deuda con una tasa de interés muy alta puede hacer que el costo total sea insostenible.
¿Tengo un plan B? Siempre ten un plan de contingencia por si las cosas no salen como esperabas. Esto te ayudará a evitar caer en un círculo vicioso de endeudamiento.