Sabemos que actualmente en medio de la incertidumbre económica, ahorrar se ha vuelto más retador que nunca, sin embargo, no pierde su importancia en cuanto a estabilidad financiera se trata, el pilar del ahorro siempre está presente, es un facilitador al momento de cumplir objetivos, te da disciplina y te brinda una estabilidad en casos de emergencia.
Como bien conocemos, es un hábito, y de los más sanos, por cierto, uno de sus principales beneficios es que te ayuda a fortalecer la disciplina, el ahorrar es algo que adquirimos todos los días con mucha disciplina, estableciendo montos de ahorro mensuales y respetándolos, cuando logras seguir un plan de acción fortaleces la creación de hábitos nuevos
Sin duda, el ahorro es un hábito que puede contribuir de diversas formas al mejoramiento de nuestra calidad de vida y la de nuestras familias; por lo tanto, implementarlo en nuestro diario vivir debe ser una prioridad. Si sientes que no cuentas con dinero suficiente o que tus ingresos no alcanzan para ahorrar, a continuación, te presentamos algunos tips o consejos para iniciar tu camino hacia el ahorro:
Prioriza el ahorro: Al igual que un gasto fijo como el arriendo, el ahorro debe ser una línea inamovible en tu presupuesto. Comprométete a ahorrar un valor fijo mensual para que se convierta en un hábito.
Controla el efectivo: Llevar menos dinero en la cartera disminuye las tentaciones de gastos impulsivos. Asegúrate de llevar solamente el dinero necesario para tu día a día.
Cocina en casa: Una estrategia sencilla para reducir gastos es sustituir las comidas fuera de casa por platos hechos en el hogar; si el dinero no te está alcanzando para llegar a fin de mes, esta es una buena alternativa a considerar. Eventualmente, podrás deleitarte en ocasiones especiales como cumpleaños, aniversarios, festivales, etc. Lo importante es mantener un equilibrio.
Lista de mercado: Ir de compras con una lista previa evita adquisiciones innecesarias y promueve la disciplina de consumo. Asimismo, un estómago vacío es el peor consejero en el supermercado, por eso, ¡evita ir con hambre!
Compras inteligentes: Evalúa la conveniencia de adquirir, al por mayor, aquellos productos de uso constante (aceite, arroz, papel higiénico, detergente, pastas, etc.), ya que en grandes cantidades son más económicos. De igual forma, al momento de comprar electrodomésticos, opta por productos que a largo plazo representen ahorros, como aquellos de bajo consumo energético.
Puntualidad en pagos: Evita intereses de mora, manteniéndote al día con tus obligaciones crediticias. Esto, también aplica para el pago de servicios públicos, evitando costos por reconexión o sanciones monetarias. Para ello, ten una lista de todas tus obligaciones, junto a la fecha límite de pago mensual; de tal manera, será más fácil controlar los pagos y evitar algún olvido.
Planes a tu medida: Asegúrate de contratar servicios que se ajusten a tus necesidades reales, evitando el sobreendeudamiento o el pago por servicios que no uses (planes de datos móviles, servicios de plataformas streaming, entre otros).
Corta los gastos hormiga: Esos pequeños gastos diarios que no son prioritarios y que pueden sumar cantidades significativas al final del mes.